La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


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Las aguas del olvido


las aguas del olvido

LAS AGUAS DEL OLVIDO

Alfonso Cebrián

Autoedición, 2017

Siempre hay un gesto, una mirada, un ademán que nos caracteriza, viene a decir Elisa Rubio, narradora de esta historia. Retirada de la vida profesional, como tantos otros, decide pasar los últimos años de su vida en un lugar de la costa mediterránea. Hace amistad con Héctor Lavalle, tiene nombre de tanguista, nos dice, y con él comparte paseos, aficiones y alguna confidencia. También, entre café y café, conversa con Gloria Montesinos, antigua actriz y canzonetista mexicana, hija de un español. Hablan y hablan, pero Elisa sabe que hay cosas que, por lo terribles, no se pueden contar, que si las dices dejan de pertenecerte y quedan sometidas a la interpretación y el cambio.

Elisa, pintora, artista, gran protagonista de esta historia y guardiana de un secreto que le ha martirizado durante toda su vida, una vida que podría haber sido mejor o peor, no se sabe, pero seguro que diferente, si no hubiera ocurrido lo que vivió en su juventud. Elisa es fuerte y vulnerable, tímida y lanzada, es algo parecido a un contrapunto, pero siempre con la mente puesta en no olvidar y en hacer que el lector tampoco olvide. En cualquier caso no es una mujer común, es una mujer extraordinaria, a la que Alfonso Cebrián ha dotado de una inmensa humanidad. Ha provocado que el lector forme parte de esa historia y no sólo como mero espectador.

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Alfonso Cebrián

LAS AGUAS DEL OLVIDO es una novela que está contada por la propia Elisa Rubio: protagonista y narradora de su propia historia, de sus logros artísticos, de sus amigos, de sus amores, de su vida y de sus miedos.  Y de todo ello, lo que me ha parecido realmente extraordinario es la forma de narrar de Alfonso Cebrián: de una sensibilidad exquisita, hasta casi femenina, y lo digo como un halago, porque me ha sorprendido muy agradablemente.

Es una de esas novelas que no te dejan indiferente, por la que avanzas con rapidez pero sin ansiedad, por la que te gusta deambular formando parte de ella con el afán de cerciorarte de que, como Elisa, sigues pensando que la vida no es sencilla, pero que merece la pena vivirla con intensidad. Solo me queda deciros que os recomiendo su lectura, con la que disfrutaréis descubriendo a Elisa Rubio. No os defraudará.

Dado que se trata de una autoedición podéis adquirirla en Amazon, tanto en formato digital como en papel.

¡Felices lecturas, amigas y amigos!

 

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La función perdida


la funcion perdida


LA FUNCIÓN PERDIDA

María García-Lliberós

Edit. Sargantana, 2018

 

Emilio Ferrer, ingeniero y Jefe del Área de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras durante varias décadas, ha sido un hombre importante, respetado y temido, con influencia sobre los políticos de cualquier partido (nadie osó cesarle) debido a su capacidad para adoptar un perfil técnico bien informado y flexible. Era el funcionario que necesitaban a su lado para vestir el expediente y dar cobertura legal a sus tejemanejes. Y con el que no convenía indisponerse porque sabía demasiado. Tenía poder. Cuando en febrero de 2010 pierde su función, en medio de una crisis económica despiadada, su vida da un vuelco al tener que enfrentarse a nuevos retos, a su pasado familiar y a un futuro incierto.

Esta es la primera novela que leo de esta autora, hasta ahora desconocida para mí, pero creo que no será la última, dado que las más de 350 página de LA FUNCIÓN PERDIDA no me han supuesto ningún esfuerzo de lectura, si bien he de confesar que el inicio me costó un poco, pero le di una cuantas páginas más y me he encontrado con una historia muy interesante y bien narrada. Es la que se le plantea a un señor, que ha ocupado un alto cargo en su activa vida profesional en la Administración Pública, cuando llega el momento de su jubilación.

maría

María García-Lliberós – Valencia, 1950

Emilio y Guillermo son dos personajes que María García-Lliberós ha diseñado perfectamente y a los que ha dotado de un carácter y actuación en la vida tan diferentes entre ellos que hace que puedan mantener una férrea amistad que perdura a través de los años. Elena y Adelita, las hijas de ambos, son la antítesis de la bondad de unas hijas hacia sus padres, y están tan bien conseguidos sus caracteres que logra que se hagan antipáticas al lector. Sara y Trini son dos mujeres que se incorporan a sus vida en esta nueva andadura. Sólo por conocer a Nacho y Harry te irías de vacaciones a Nueva York y desearías ser acogido en su flamante apartamento frente a Central Park. Y por último quiero destacar a Marisa, la nieta adolescente de Emilio, una desconocida hasta ese momento en el que se produce un encuentro entre ambos que hará nacer el amor entre abuelo y nieta y que marcará su relación futura.

Una novela muy interesante que te deja un buen sabor de boca al constatar que se puede empezar una nueva vida después de la jubilación y que puede ser incluso más satisfactoria que la anterior. Os recomiendo que la leáis, no os defraudará.

¡Felices lecturas, amig@s! 

 


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Esos momentos


colegioMe gusta salir de casa con tiempo y disfrutar del camino que me lleva hasta su colegio. Hoy hace frío por primera vez este año y por eso me cruzo de acera, para poder bajar por la zona más soleada, sintiendo el tibio calor del sol en la espalda.

Aún no hay nadie esperando. Falta más de un cuarto de hora para que abran la puerta que nos permitirá llegar hasta el lugar donde recoger a los más pequeños. Mientras tanto me siento en el banco que hay frente a la puerta, a una distancia suficiente que me permite observar lo que ocurre en el recinto del colegio. No se oye nada, todo está en silencio, parece mentira que dentro haya centenares de niños, porque sólo escucho el canto de los pajarillos que vuelan de árbol en árbol.

Me encanta este momento de espera que aprovecho para observar todo lo que va ocurriendo. Comienzan a llegar los primeros abuelos y abuelas, también los primeros padres y madres, muchos de ellos con carritos que llevan a los hermanos más pequeños. Los padres y madres hablan entre sí y comentan los avances de sus pequeños escolares.

Empieza a notarse el movimiento en el gran patio que rodea los diferentes pabellones. Veo a las cuidadoras que salen en busca de los pequeños que comerán en el comedor del cole. Ya veo que aparece el primer tren de pequeñines. Todos en fila, agarrados del faldón del abrigo del compañero que va delante, y entre ellos veo a Kilian, con paso firme, carita risueña y en perfecta sintonía con el compañero que le precede, y cediendo el faldón de su abrigo a la compañera que va detrás. Me escondo para que no me vea, no quiero que mi presencia rompa la armonía de lo cotidiano. Unos puestos más atrás una niña tropieza y se cae. Todos acuden solícitos a ayudarla. Parece mentira que con sólo tres años que tienen, ya sepan que hay que ayudar al que se cae. Rápida, la cuidadora que dirige el tren acude en su auxilio. Sin gritar les pide que por favor vuelvan a su sitio, que ya se ocupa ella. No ha sido nada así que, unos segundos después, el tren reanuda su camino hacia el comedor.

hojaMientras observaba a estos pequeños, se ha ido formando un grupo un poco más allá. Son más mayores, ya tienen cuatro años, y entre ellos veo a Víctor, el victorioso, con el abrigo sin abrochar, desafiando al frío, pero está contento, feliz con esa carita de observarlo todo y no perderse nada. Lleva una carpeta debajo del brazo, estoy segura de que son trabajos que ha ido realizando en clase. La lleva con cuidado, deseoso que mostrarles todos sus logros a sus papás.

Ya han abierto la pequeña puerta por la que tengo que entrar a recoger a mi nena bonita, que ya tiene tres años. Mientras atravieso el patio la observo con sus compañeros y con su profesora, que cuida de que cada uno de ellos sea recogido por la persona adecuada. Voy despacio, no quiero que termine este momento tan agradable. Me gusta mucho observarla, como se expresa con sus amigos. Me encanta su carácter abierto y comunicativo y que le guste participar en todo lo que se le proponga. Ya estoy cerca, me ha visto y su carita se ilumina con una preciosa sonrisa. Me da un abrazo enorme y fuerte, como si hiciera mucho más que unas horas desde que nos hemos visto. Ese abrazo me llena de energía y de amor. No puedo ser más feliz.

Mientras se quita las botas para vaciarlas de la arena acumulada en el patio, me cuenta que hoy ha aprendido una letra nueva, es la E, la que parece un peine. Sonrío emocionada al ver lo contenta que se pone cada vez que aprende algo nuevo.

Emprendemos el camino a casa. Ahora no tenemos que ir supercorriendo, como esta mañana verdad, abueli? -me pregunta. No, aunque no debemos entretenernos, que mamá nos espera para comer -le contesto.

Le da tiempo a coger unas hojas que el otoño ha desprendido de los árboles. Para mamá, para papá, para Julia… y ésta para ti, abueli. Nos vamos contentas para casa. Llevo la hoja en una mano y en la otra la manita de la pequeña Olaya. Vamos andando por la acera del sol y, mientras ella me va contando lo que ha hecho hoy en clase, yo pienso que, otra vez, he logrado arrancarle a la vida uno de esos momentos, de esos de felicidad plena.

 


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Árbol de la esperanza, mantente firme


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Frida Kahlo, 1907-1954

Frida Kahlo pintó esta obra después de una operación en Nueva York que pensó que la iba a liberar de las secuelas que le habían dejado la poliomielitis y el accidente de tráfico que sufrió cuando era una jovencita de dieciséis años.

Figura entre sus obras más punteras e importantes este autorretrato Árbol de la esperanza mantente firme, un compendio de sus demonios personales, una obra en la que de una forma hermosa entremezcla su agonía con la esperanza que la mantuvo viva.

Lo pintó mientras vivía un romance con Josep Bartolí, un republicano catalán que escapó de las garras de la Gestapo y fue a parar a Nueva York, donde se abrió camino como pintor, y donde conoció a Frida Kahlo, que vivía por entonces un periodo donde el dolor insoportable apenas la dejaba trabajar.

En 2015 la casa de subastas Doyle de Nueva York subastó 25 cartas manuscritas que Frida le dirigió a Bartolí. En una de ellas le convierte en su salvador… “Me acordé de tus últimas palabras y empecé a pintar. Trabajé toda la mañana y después de comer hasta que no hubo más luz. Pero luego me sentí extenuada y todo me dolía (…) Por ti he vuelto a pintar, a vivir,  a ser feliz. Eres mi árbol de la esperanza”.

Y un 13 de julio, como hoy, pero de 1954 moría a los 47 años de edad en Coyoacán (México), presa del sufrimiento que le había acompañado toda su vida. Se despidió con las últimas palabras que dejó en su diario… “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

IN MEMORIAM…

arbol de la esperanza

Árbol de la esperanza, mantente firme

 


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Feliz Navidad


Tanto si te gustan las fiestas de Navidad como si no,
tanto si eres creyente como si eres descreído,
tanto si eres un fiestero divertido o más bien un poco sosaina
da igual
celebra, celebra y no pares de celebrar,
da igual el motivo por el que lo hagas pero
no dejes de celebrar
y si no encuentras un motivo, que ya es raro,
celebra Sanquisimos,que siempre viene bien
reunir a la familia y amigos y disfrutar de ellos
y que ellos disfruten de ti

porque mañana puede ser tarde.

¡Feliz Navidad, feliz vida, queridos amigos!

feliz-navidad

 


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Amor salvaje


clementina-suarez

Clementina Suárez, 1902-1991

Para este miércoles casi prenavideño os traigo un poema de una mujer muy singular que vivió fuera de las normas de su tiempo. Se trata de la hondureña

CLEMENTINA SUÁREZ

la primera mujer que publicó un libro en Honduras. Un referente de la poesía de vanguardia de su país apenas es reconocida la poesía de la que llamaron la mujer nueva, por su vida bohemia y porque este espíritu se aprecia en su estilo poético lleno de simbolismos.

AMOR SALVAJE

¡Qué bien estás,
desgarrándome toda!

Amor salvaje.

¡Qué bien estás,
amenazando mi vida!

Amor salvaje.

Qué bien estás,
contenido en lo inexplicable.