
Portada del libro
CUANDO ÉRAMOS ÁNGELES
Beatriz Rodríguez
Edit. Seix Barral,
Clara, una joven periodista, vive en un pueblo de menos de mil habitantes, donde lleva una vida tranquila. Dirige el periódico digital local, aunque aspiraba a mucho más, y no se relaciona con casi nadie, a excepción de Chabela, la dueña del hostal Las Rosas, donde come y duerme, e intenta olvidar la reciente muerte de su marido, bebiendo por las noches y saliendo a correr por las mañanas.
La aparición del cadáver de Fran Borrego, uno de los dueños de las tierras que rodean el pueblo de Fuentegrande, hará que esa vida aparentemente tranquila le muestre una sociedad repleta de envidias, intrigas y tramas incompletas que provienen de un pasado que desconoce.

Beatriz Rodríguez – Sevilla, 1980
Cuando éramos ángeles nos habla de la adolescencia, de la idea de grupo indisoluble que tienen todos a esas edades, de la iniciación en el sexo, de la camaradería, de la amistad de periodos intermitentes que moldea la vida de cada uno de los personajes.
Como curiosidad os cuento que muchos de los capítulos llevan como título el nombre de guisos culinarios: sangre encebollada, asadura, habichuelas en escabeche… que yo en particular no le he visto mucho sentido, ya que para incorporar alguna receta de cocina en una novela de intriga ya tenemos al gran Vázquez Montalbán, que lo hacía de forma magistral en las protagonizadas por el detective Carvalho.
Una novela que nos cuenta una historia sobre la pérdida de la inocencia de la infancia, sobre los derroteros sobre los que transcurre la vida y sobre la venganza, ese plato que debe servirse siempre frío, como en esta novela.
La novela está teniendo bastante buena crítica, aunque a mí no me ha parecido nada espectacular pero sí es entretenida de leer y está muy bien construida. Lo que más me ha gustado es el modo en que va tejiendo esas relaciones entre los amigos de la pandilla a lo largo de los años.
Si alguien desea tenerla, la tengo en la librería preparada para enviártela donde tú me digas que quieres recibirla.
¡Felices lecturas, amigos!