La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


2 comentarios

Una buena relación.


En una pequeña calle, a la derecha de las Ramblas, se levanta el Palau Güell, una magnífica muestra del Modernismo, construído por Antoni Gaudí y perteneciente a su primera etapa, en la que rompe con todos los academicismos y los eclecticismos que imperaban en el siglo XIX en toda la arquitectura europea.

Por encargo de Eusebi Güell i Ferrer, Gaudí construyó este fantástico edificio. Dicen que fue en París -cuando asistía a la Exposición Universal de 1878- donde Güell vio por primera vez una obra de Gaudí. Güell había viajado a París con el fin de estar al tanto de los nuevos modelos de maquinaria para su industria textil, y fue al pasar por el Pabellón de España cuando se paró admirado a deleitarse con una vitrina que exponía guantes. El uso de maderas nobles bellamente talladas, con hierros forjados unidos por finísimos cristales vidriados, ejercieron en él una gran fascinación. Cuando regresó a Barcelona fue a la tienda de Esteve Comella -cuyos guantes exponía la vitrina- para interesarse por el autor de la preciosa vitrina. Fue allí donde le dirigieron al Taller de Puntí, y donde conoció a Gaudí, que frecuentaba este taller especializado en la forja de hierro, carpintería, vidrieras y demás artes plásticas. A partir de ese momento, nació entre ellos una amistad que duraría hasta la muerte de Güell en 1918.

La relación Güell-Gaudí fue mucho más que una relación de cliente-artista, fue una relación de profunda amistad, sustentada por los diferentes puntos en común que les unía. Eusebi Güell no sólo fue un industrial de gran éxito, fue un hombre de amplia cultura, de sólida formación económica, jurídica, científica y humanística, además de un político fiel a los ideales de catalanismo conversador, y sobre todo, un gran mecenas de las letras y las artes de Cataluña, mecenazgo que ejerció con Gaudí.

Como demuestra la distribución del Palau Güell, también en su casa se aprecia su interés por la cultura. Casado con Isabel López i Bru, tuvieron diez hijos y todos ellos recibieron formación musical, clases de pintura o escultura. Es por ello que el palacio tiene un salón de música donde cada uno de sus hijos recibían clases de piano, llegando a ser alguna de sus hijas, compositoras. También se celebraban conciertos, veladas de poesía, de literatura, o canto, convirtiéndose el Palau Güell en un lugar de apoyo a las artes en general.

No es sólo este palacio la obra que Güell le encargó a Gaudí, también fue la reforma de la finca de Les Corts; la capilla de la Colonia industrial que Güell había fundado en 1891; la bodega Güell; o la urbanización privada que con el tiempo se convertiría en el Parc Güell, y es que el binomio fue perfecto… se unió el mecenas y el artista que necesitaba de su mecenazgo para poder desarrollar su afán creativo, y el resultado son las sensacionales obras modernistas que dejaron, para admiración de generaciones futuras.

Chelo Puente, mayo 2012.