La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


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Sol ya no es Sol


solHace un par de semanas estuve unos cuantos días en Madrid y, como siempre, Madrid me deparaba sorpresas, si bien no siempre son agradables. Precisamente una de las no agradables fue la noticia que me contaron y que pude comprobar por mí misma.

Sol ya no es Sol -me dijeron.
– ¿Cómo es posible? -pregunté asombrada.

Para los que no conozcan la extensa red de Metro de Madrid, les diré que Sol es la estación de Metro de la línea 1 que te deja en la mismísima Puerta del Sol.  Sí, sí, allí donde se organizó la vida y estancia del movimiento 15M y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Por tanto, estaréis conmigo que es un lugar emblemático por diferentes cuestiones: sede del movimiento 15M; lugar donde se encuentra la escultura del oso y el madroño icono  de la ciudad; punto geográfico del kilómetro cero; sitio de encuentro de miles de personas; lugar donde se encontraba la famosa DGS de triste recuerdo…vodafone_sol

Bien, pues dicho lo anterior, resulta que ahora la estación de metro de Sol, ya no se llama así -que se llamaba desde 1919 cuando se inauguró- sino que ahora se llama Vodafone Sol, por obra y gracia de un supuesto y jugoso acuerdo publicitario entre el Ayuntamiento de Madrid y la empresa de telecomunicaciones de dicho nombre.

No es que yo no quiera que el Ayuntamiento de Madrid obtenga ingresos -que buena falta le hace, dado el dinero que ha dilapidado- pero cambiarle el nombre a Sol, éso si que no me parece bien, eso no se hace.

Y, así, amigos míos me vine de Madrid, pensando en lo que diría nuestro querido alcalde, el profesor Tierno Galván, si se enterara que Sol ya no es Sol.

julio, 2013 © chelopuente


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Decía mi abuela…


 

Decía mi abuela que para descansar sólo había que cambiar de trabajo, y éso es lo que solemos hacer en las vacaciones. En lugar de pasar los días en la rutina cotidiana, cambiamos nuestro trabajo.

Aprovechamos los días de nuestras merecidísimas vacaciones para viajar, por ejemplo. Si decidimos visitar alguna nueva ciudad, exprimimos nuestro tiempo al máximo. Si podemos, tomamos el primer vuelo (madrugón garantizado) y nos volvemos en el último, por aquello de aprovechar al máximo. Madrugamos para ponernos en marcha, caminamos por la ciudad -plano en mano- todo lo que nuestras fuerzas nos permiten, porque de todos es sabido que pateando las calles, es como mejor se conoce un lugar. Cuando tomamos un medio de transporte, lo hacemos por necesidad, porque la distancia es demasiado larga, o bien porque queremos tener -también- una opinión sobre ellos, es entonces cuando nos preguntamos si será muy diferente el Metro de Londres del de Madrid, por ejemplo y empezamos a bajar las escaleras.

Y así vamos disfrutando de nuestros días libre -al menos yo los disfruto así- por partida triple. Primero: preparando el viaje. Segundo: viviendo el viaje. Tercero: recordando el viaje.

Finalizada nuestra andadura, regresamos agotados, habiendo trabajado un montón, pero con esa carita de satisfacción de haberlo pasado genial y con fuerzas para empezar una nueva vuelta al cole.