La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


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La vida cuando era nuestra


la vida cuando era nuestraLA VIDA CUANDO ERA NUESTRA

Marian Izaguirre

Edit. Lumen, 2013

«Añoro la vida cuando era nuestra», comenta Lola mientras trastea en la cocina de su casa. Esa vida, que era tan suya y tan llena de ilusión, antes estaba hecha de libros y de charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país, España, que aprendía paso a paso las reglas de la democracia. Pero llegó un día de 1936 en que vivir se convirtió en puro resistir, y ahora, quince años después, de todo aquello sólo queda una pequeña tienda, una librería de viejo medio escondida en uno de los viejos barrios de Madrid, donde Lola y Matías, su marido, acuden cada mañana para vender novelitas románticas, clásicos olvidados y lápices de colores a quien se acerque.

Es aquí, en ese lugar modesto donde, una tarde de 1951, Lola conocerá a Alice, una mujer que ha encontrado en los libros su razón de vivir. Siguiendo la mirada de Lola y Alice, viéndolas sentadas detrás del pobre mostrador y leyendo juntas el mismo libro, iremos lejos, hasta Inglaterra, y atrás en el tiempo, hacia principios del siglo XX, para conocer a una niña que creció preguntándose quiénes eran sus padres.

Marian-Izaguirre-entrevista

Marian Izaguirre

Con sólo tres personajes, cuatro si contamos al personaje principal del libro que leen, Marian Izaguirre ha logrado construir una historia compuesta de dos historias: una la de los propios personajes y la otra la que se desarrolla a lo largo de la lectura del libro que comparten Lola y Alice en las mañanas solitarias de la vieja librería. Y así nos encontramos con un libro dentro de un libro.

Me gustaría resaltar lo que más me ha gustado. La historia de Rose que se cuenta en el libro, con un maravilloso ritmo de novela decimonónica que me ha deleitado. Me ha parecido perfecto y precioso el modo en que la autora nos lleva por la relación entre Lola y Alice, dos mujeres que se acaban de conocer y que desemboca en una amistad profunda y sincera. El ritmo es el adecuado y el que he deseado a lo largo de su lectura, lejos del trepidante de una novela negra, por ejemplo.

He de confesaros que con esta novela me he estrenado en la lectura de la obra de Marian Izaguirre, y afortunadamente ha sido para mí todo un descubrimiento. Poco a poco iré leyendo toda su obra y estaré al tanto de todo lo que publique. Espero poder seguir disfrutando de sus historias, de las ya escritas y de las que estén por llegar. Marian, bienvenida a mi mundo literario, has llegado para quedarte a mi lado.

Para terminar sólo puedo deciros que he disfrutado muchísimo leyendo La vida cuando era nuestra. Una novela que rinde homenaje a los libros, las librerías, los autores, el amor, la amistad y los maravillosos momentos que pueden regalarnos los encuentros inesperados. Os recomiendo muchísimos que disfrutéis de su lectura, me lo agradeceréis.

¡Felices lecturas, amigos!


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Manteniendo la llama del amor


velaCuando yo tenía mi librería en Madrid, había estado en la Feria del Libro y una noche cuando regresaba a casa desde la librería, venía yo sentada en el Metro, distraída pensando en mis cosas.
De pronto un chico joven, como de treinta años, se sentó a mi lado y se me quedó mirando con muy poco disimulo…
– ¡Yo te conozco! – me dice con alegría.
– No sé, pero yo creo que no -le contesté de mala gana.
– Sí, sí… estoy seguro. ¿A que tú estuviste en la Feria del Libro?
– Sí.
– ¿A qué tú eres la de la caseta 162?
– Sí –le contesté sin ganas de hablar.
– ¿No te acuerdas de mí? -me dijo extrañado.
– Lo siento, pero no. No me acuerdo de ti.
– ¿Te acuerdas del chico de los Cuentos japoneses? -me preguntó con una gran sonrisa.
– ¡Síííííí, claro que me acuerdo! ¿eres tú? -le dije más amigable.
– ¡Claro!
Portada del libro– Lo recuerdo perfectamente. Viniste una tarde con tu novia y estuvisteis mirando el libro, pero no lo comprasteis. A ella le gustó muchísimo. Luego, volviste otro día tú sólo a comprarlo, pero no me quedaba ningún ejemplar. Te lo pedí a la librería y volviste tres días después a recogerle. Se lo querías regalar a tu novia y yo te dije que era un magnífico regalo, porque a ella le había fascinado. ¿A qué fue así?.
– ¿Cómo puedes acordarte de todo eso y no te acuerdas de mi cara? -se sorprende.
– Porque me acuerdo de lo importante. Bueno, y dime… ¿le gustó el regalo? -le digo riendo.
– ¡Buff. No sabes el éxito que tuve!
– Así que te lo agradeció convenientemente ¿no es cierto?.
– Ya lo creo que me lo agradeció -me dijo con picardía. Pero yo es que a las tías (palabra suya) a veces no os entiendo. Le regalo los Cuentos japoneses, y es como si le hubiera regalado un tesoro -se sorprendió.
– No es difícil de entender. No solo le regalaste el libro, le regalaste un gesto especial, tu interés por agradarla, tu esfuerzo por volver a por el libro, tu atención al percibir que a ella le había fascinado, le regalaste un poco de magia -le expliqué.
– Ostras! ¿Y todo eso le he regalado con 15 euros? -me dijo sorprendidísimo.
– ¡Todo eso! -le dije riendo.
Llegué a mi estación, nos despedimos y subí las escaleras todavía sonriendo y mientras pensaba que había contribuido a mantener la llama del amor.


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Divina adolescencia


metamorfosisUna tarde de finales del invierno llegó un muchacho a la librería a cumplir con las demandas de su profesora de Literatura y esto fue lo que aconteció.

– ¿Tienes Metamorfosis? – me preguntó.
– Aún no. No ha llegado la primavera, todavía no soy mariposa – le digo en broma.
– ¿Cómo? – se sorprende.
– Nada, era una broma. ¿Cual quieres? ¿de qué autor?- le pregunto.
– Pues no me acuerdo muy bien… de Virgilio, creo.
– ¡¡Será de Ovidio!! – le miro con cara de empezar a regañarle en un momentín.
– Sí, sí. Eso, de Ovidio.
– Uy, que gordo – me dice al darle un ejemplar.
– ¡¡Cómo que qué gordo!!
– Es que la profesora nos ha dicho que tiene unas 80 páginas sólo, y éste es muy gordo.
– Metamorfosis, de Ovidio, es lo que es, ni gordo, ni flaco -le digo sonriendo- pero en ningún caso puede tener 80 páginas.
– Es que no sé, ¿y no hay otro con menos hojas? – me insiste.

De pronto caigo en la cuenta, ante su insistencia en el número de hojas…

– Vamos a ver.  ¿No será La metamorfosis, de Kafka?. Hay dos libros emblemáticos, titulados Metamorfosis. Uno de ellos escrito por Ovidio  (s. I aC.) y otro escrito por Kafka (s. XX) y entre ambos hay ¡¡21 siglos de diferencia!! así que no te puedes confundir. Y sí, el de Kafa tendrá unas 80 páginas.
– Clarooooo, es éste – es que yo no sabía que Kafka era el autor.
– La próxima vez que me digas que no sabías quién era Kafka, te voy a mandar que me hagas un resumen ¡que lo sepas!.
– Jo… eres más dura que mi profe – me dice con carita de niño bueno.
 
Y, claro, me dejó desarmada y perdonándole el resumen. ¡¡Santa madonna!! Esos adolescentes, me ganaban con una sonrisa.

2015 © chelopuente


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Pedagoga en los ratos libres


inocencia-un-nino-L-1Una tarde vino a la librería uno de los niños superfavoritos de la librería. Tenía 12 años y vino tres veces. Primero a por un mapa mudo, luego a por un boli y finalmente a encargarme un libro, que tengo, pero que se lo dejo reservado porque no traía dinero. Cuando viene tantas veces, siempre le decía lo mismo.

– ¿No estarás en el tiempo de estudio?

– Sip – me decía avergonzadillo.

– Pues entonces ¡a qué bajas tantas veces!

– Es que así me despejo – me dice inocente.

– Pues, déjate de despejes, que se lo pienso decir a tu padre – le digo con una sonrisa amenazante (aunque no conozco a su padre).

Entonces recordé una anécdota que me había sucedió con él hacía unos meses. Vino a comprar un libro para regarle, precisamente a su padre, por su cumpleaños, y escogió también una tarjeta de felicitación, de esas que tienen frases divertidas.

Cuando me dio la tarjeta que había elegido, me pareció que no era muy apropiada para su padre, era una de esas que se le regalan a un amigo, con una picardía, ya me entendeis. 

– ¿Esta tarjeta has elegido para tu padre? – le pregunto sorprendida.

– Sí, ¿no te gusta? – me pregunta

– Buenoo… sí… pero para tu padre. No sé -le digo

– A mí me gusta, pero… tengo un problema… que no sé lo que es una orgía – me dice.

– Ya…

– ¿Tú lo sabes? – me pregunta inocente.

– Sí. Yo, sí lo sé – le digo

– ¿Me lo explicas? – me pregunta.

Fue uno de esos momentos en que piensas ¡tierra, trágame!.

– Pues, como te diría yo… es una especie de fiesta de juegos sexuales en grupo – le dije totalmente aséptica.

– Pero ¿qué juegos sexuales? – insiste.

– Mira. Ya, los detalles, mejor se los preguntas a tu padre ¿vale?

– Vale. Pues me la llevo… ¡¡a mi padre le va a encantar!!.

2015 © chelopuente


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Me siento feliz


Librería Libritos - Málaga Foto © chelopuente

Librería Libritos – Málaga
Foto © chelopuente

Me siento feliz al descubrir que la Librería infantil Libritos ahora tiene un local mucho más grande; que ha celebrado su 30 aniversario; que en el sitio antiguo compraba libros infantiles para mis niños; que ahora en el nuevo, los compraré para mi preciosa nena; que está en un sitio ideal, en la plaza de la Judería, enfrente del Centro Ben Gabirol, en el corazón de la Judería; que ahora está aún mas cerca de casa; que les auguro grandes éxitos; que les seguiré siendo fiel; que los niños de mi familia y amigos seguirán teniendo libros suyos… Sí, sí, por todo esto me siento feliz.

2014 © chelopuente


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Tienda de sueños


mayte sanchez

Hoy os dejo un poema de la gran poetisa

Mayte Sánchez Sempere

Me daba un poco de vergüenza publicarlo, pero lo cierto es que
me hizo muchísima ilusión que Mayte me dedicara este bellísimo poema
cuando tenía la librería en Madrid

y ella era una de mis clientes superfavorita.

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Para todos los vendedores de sueños
y en especial para Chelo Puente

 

¿Cuánto hace que no sales

a comprar un sueño? 

Me refiero

a uno de esos sueños que

al principio

caben en el bolsillo

y van creciendo según caminas

hora tras hora

hasta adquirir la proporción

de un continente desconocido

o una selva inexplorada 

uno de esos sueños que se saborean despacio

como los caramelos duros

y se acarician

con cuidado

no vayan a borrarse

antes de cumplirse del todo 

y no

no hablo de una quiniela

o un billete de lotería

hablo de un sueño

de esos que se venden

encuadernados 

¿o es que en tu barrio

no hay tienda de sueños? 

Mayte Sánchez Sempere

Os recomiendo una visita a su blog http://maytesanchez.blogspot.com.es/ donde encontrareis muchas más cosas bellas.


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Llibreria Canuda. Barcelona


libreria canudaFundada en fecha emblemática donde las haya – 14 de abril de 1931- por Ramon Mallafré Conill, la Llibreria Canuda ha sido -durante más de 80 años- un referente cultural en Barcelona.

En sus más de 600 metros cuadrados, se mostraban más de 200.000 libros, en esta librería que sus propietarios definían como «de lance», término que puede traducirse como de segunda mano, de ocasión, anticuaria, de viejo… lo mismo da. Lo bueno era que en esta magnífica librería se podía encontrar todo tipo de libros; caros y baratos, antiguos y modernos, raros y curiosos. 

Además, este gran local no sólo se dedicaba a la venta de libros, sino que durante algunoslibreria canuda 2 años, también se celebraban subastas de cuadros -los sábados por la tarde- en la sala posterior del local, presidida por un busto de Cervantes. Tanto es así que -hasta su cierre- el rótulo de la entrada decía Sala de arte Canuda. Allí se subastaba pintura figurativa de los artistas noveles locales.

Originariamente su nombre era Librería Cervantes, pero poco a poco se fue convirtiendo en la Llibreria Canuda, por estar en la calle Canuda, de Barcelona y porque sus clientes y visitantes así la llamaban, y con ese nombre se quedó.

libreria canuda 3Durante muchos años fue punto de encuentro y de visita de cualquier amante de los libros que recorriera una ruta literaria, pero si a eso le añadimos que -al parecer- fue la inspiración de Carlos Ruiz Zafón para el cementerio de libros de su novela La sombra del viento, la convirtió en lugar de peregrinaje.

Sin embargo, un fatídico día de noviembre de 2013, su actual dueño -hijo del fundador-  Santiago Mallafré se despedía con estas triste palabras: «Voy a cerrar el próximo 22 de noviembre, a las ocho de la tarde», porque lo que no consiguió ni siquiera la Guerra Civil, lo ha conseguido el dinero, y es que el propietario del local se lo alquilaba a una tienda de moda juvenil por un precio tan elevado que la librería no podía igualar.

Con este cierre, desgraciadamente, en Barcelona hemos perdido la posibilidad de seguir disfrutando de un rato entre sus libros. A mí, al menos me queda el buen recuerdo de haber llegado a Barcelona a tiempo de pasar una tarde entre la magia sus libros.
febrero, 2014 © chelopuente