La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


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Feliz 2019 y más…


Cuando suenen las campanadas que anuncian el final de este año y el inicio del próximo, pensaré en cada una de las personas que han pasado por mi vida y por las que en algún momento habéis pasado por aquí, pero sobre todo pensaré en ti… sí, sí, en ti que vienes cada día a visitarnos y a regalarnos tu comentario o tu me gusta, porque tú eres la luz que ilumina este rincón donde todos sois bien recibidos. 

Por eso os doy las GRACIAS y os deseo TODO LO MEJOR.

¡Feliz 2019, queridas amigas y amigos!

barcelona

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Felices días


Como cada año llegada esta fecha nos deseamos felices fiestas, como si el resto de los días del año no fueran importantes. Pues bien, yo os deseo todo lo mejor que os pueda pasar y con quien mejor lo podáis pasar, no sólo en Navidad o Fin de Año, sino el máximo de días posibles.

Gracias, amigos, por compartir conmigo este rincón que nos ha unido.

¡Felicidad!

navidad

No desaproveches ninguna oportunidad para ser feliz.


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Esos momentos


colegioMe gusta salir de casa con tiempo y disfrutar del camino que me lleva hasta su colegio. Hoy hace frío por primera vez este año y por eso me cruzo de acera, para poder bajar por la zona más soleada, sintiendo el tibio calor del sol en la espalda.

Aún no hay nadie esperando. Falta más de un cuarto de hora para que abran la puerta que nos permitirá llegar hasta el lugar donde recoger a los más pequeños. Mientras tanto me siento en el banco que hay frente a la puerta, a una distancia suficiente que me permite observar lo que ocurre en el recinto del colegio. No se oye nada, todo está en silencio, parece mentira que dentro haya centenares de niños, porque sólo escucho el canto de los pajarillos que vuelan de árbol en árbol.

Me encanta este momento de espera que aprovecho para observar todo lo que va ocurriendo. Comienzan a llegar los primeros abuelos y abuelas, también los primeros padres y madres, muchos de ellos con carritos que llevan a los hermanos más pequeños. Los padres y madres hablan entre sí y comentan los avances de sus pequeños escolares.

Empieza a notarse el movimiento en el gran patio que rodea los diferentes pabellones. Veo a las cuidadoras que salen en busca de los pequeños que comerán en el comedor del cole. Ya veo que aparece el primer tren de pequeñines. Todos en fila, agarrados del faldón del abrigo del compañero que va delante, y entre ellos veo a Kilian, con paso firme, carita risueña y en perfecta sintonía con el compañero que le precede, y cediendo el faldón de su abrigo a la compañera que va detrás. Me escondo para que no me vea, no quiero que mi presencia rompa la armonía de lo cotidiano. Unos puestos más atrás una niña tropieza y se cae. Todos acuden solícitos a ayudarla. Parece mentira que con sólo tres años que tienen, ya sepan que hay que ayudar al que se cae. Rápida, la cuidadora que dirige el tren acude en su auxilio. Sin gritar les pide que por favor vuelvan a su sitio, que ya se ocupa ella. No ha sido nada así que, unos segundos después, el tren reanuda su camino hacia el comedor.

hojaMientras observaba a estos pequeños, se ha ido formando un grupo un poco más allá. Son más mayores, ya tienen cuatro años, y entre ellos veo a Víctor, el victorioso, con el abrigo sin abrochar, desafiando al frío, pero está contento, feliz con esa carita de observarlo todo y no perderse nada. Lleva una carpeta debajo del brazo, estoy segura de que son trabajos que ha ido realizando en clase. La lleva con cuidado, deseoso que mostrarles todos sus logros a sus papás.

Ya han abierto la pequeña puerta por la que tengo que entrar a recoger a mi nena bonita, que ya tiene tres años. Mientras atravieso el patio la observo con sus compañeros y con su profesora, que cuida de que cada uno de ellos sea recogido por la persona adecuada. Voy despacio, no quiero que termine este momento tan agradable. Me gusta mucho observarla, como se expresa con sus amigos. Me encanta su carácter abierto y comunicativo y que le guste participar en todo lo que se le proponga. Ya estoy cerca, me ha visto y su carita se ilumina con una preciosa sonrisa. Me da un abrazo enorme y fuerte, como si hiciera mucho más que unas horas desde que nos hemos visto. Ese abrazo me llena de energía y de amor. No puedo ser más feliz.

Mientras se quita las botas para vaciarlas de la arena acumulada en el patio, me cuenta que hoy ha aprendido una letra nueva, es la E, la que parece un peine. Sonrío emocionada al ver lo contenta que se pone cada vez que aprende algo nuevo.

Emprendemos el camino a casa. Ahora no tenemos que ir supercorriendo, como esta mañana verdad, abueli? -me pregunta. No, aunque no debemos entretenernos, que mamá nos espera para comer -le contesto.

Le da tiempo a coger unas hojas que el otoño ha desprendido de los árboles. Para mamá, para papá, para Julia… y ésta para ti, abueli. Nos vamos contentas para casa. Llevo la hoja en una mano y en la otra la manita de la pequeña Olaya. Vamos andando por la acera del sol y, mientras ella me va contando lo que ha hecho hoy en clase, yo pienso que, otra vez, he logrado arrancarle a la vida uno de esos momentos, de esos de felicidad plena.

 


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David Golder


Portada del libro

Portada del libro

DAVID GOLDER

Irène Némirovsky

Edit. Salamandra

 En 1929, Irène Némirovsky sorprendió el mundo con David Golder, su primera novela, que demuestra ya su gran agudeza y madurez como narradora. A lo largo de los años que siguieron publicó más de una decena de novelas, hasta que, durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, fue detenida por los nazis y deportada al campo de concentración de Auschwitz, donde murió.

Tomando como modelo la figura de sus padres, arquetipo del millonario hecho a sí mismo y la esposa egocéntrica y despilfarradora, Némirovsky despliega su aguda percepción psicológica en la descripción del mundo de los grandes negocios, territorio de personajes sin escrúpulos en el que la voracidad de los hombres es tan grande como la precariedad de sus fortunas.

David Golder es un banquero caído en desgracia tras una grave crisis cardíaca sufrida en un casino de la Costa Azul. Cuando las malas noticias sobre la salud del financiero se extienden, las acciones de sus empresas se desploman. Así, de la noche a la mañana, Golder se encuentra en la bancarrota; arruinado, enfermo y abandonado por su mujer y su única hija, se recluye en

Irène Némirovsky

Irène Némirovsky

un piso vacío de París. Aunque lo ha perdido todo, aún conserva el espíritu luchador y el amor por el riesgo que le permitieron abandonar el mísero gueto ucraniano donde nació y convertirse en uno de los hombres más acaudalados de Francia. Cuando la oportunidad de enriquecerse de nuevo se presenta ante él, Golder no dudará un segundo en lanzarse a la aventura, lo que lo llevará a algunos escenarios de su juventud. El riesgo, nada menos que su propia vida, es grande, pero la ganancia es, a sus ojos, aún mayor: obtener una fortuna superior a la anterior y recuperar a su hija, la única persona a la que ha amado en este mundo.

Con solo 26 años, Irène Némirovski publicó David Golder, que fue acogida por la crítica como una obra maestra. Era el comienzo de una carrera literaria que la situaría entre los más grandes escritores franceses del siglo XX, truncada por una muerte temprana que nunca debió producirse.

En David Golder nuevamente encontramos una obra inteligente, de gran poder y madurez para una autora novel de 26 años. Con ella asistimos a la exploración de una extraordinaria maestría, a los pensamiento más íntimos de un hombre a punto de derrumbarse, que a pesar de haber logrado todo lo que se había propuesto, nunca llegó a alcanzar la felicidad, esa felicidad que no puede conseguirse ni con dinero ni con poder.

Nuevamente he leído con avidez esta novela de Irène Némirovski, con la que he disfrutado de la belleza de su narración y de la fortaleza de esta escritora que me habría seguido seduciendo si no nos la hubieran arrebatado demasiado pronto.

¡Felices lecturas, amigos!

marzo, 2014@chelopuente

 


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Quan érem feliços


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QUAN ÉREM FELIÇOS

Rafael Nadal

Edit. Destino

En esta ocasión he tenido la gran suerte de leer este libro en su lengua original, lo que me ha proporcionado algún matiz que seguro no hubiera encontrado en una traducción.

Premiado con el Premio Josep Pla de prosa en catalán 2012, Rafael Nadal cuenta en su novela Quan érem feliços la historia de una familia de la burguesía catalana de provincias, los Nadal, compuesta por doce hijos, los padres y la abuela. 

rafael nadalEl final de la inocencia parece ser el hilo conductor de esta novela de niños primero, adolescentes después y adultos en el final. Los duros años de internado, los felices veranos en Palamós, los septiembre en la masía recogiendo las frutas que terminarán en confituras, donde el íntimo contacto con la naturaleza terminaba con la vuelta al internado.

Un buen número de anécdotas, de situaciones de humor, de nostalgias y de tristezas, como la muerte de su hermano Toni, nos hablan de una época, sobre todo de los veranos de adolescencia en los que descubrir el gusto por las chicas, la aproximación al sexo, la verdadera amistad y tantas cosas más.

El propio Rafael Nadal ha dicho de Quan érem feliços que es “un retrato de la pequeña burguesía de provincias, que ha ido desapareciendo y que se ha ido diluyendo en las clases medias del país, hasta convertir nuestra sociedad en más interclasista”.

¡¡Feliz lectura, amigos!!

septiembre, 2013 © chelopuente