La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


25 comentarios

Sol ya no es Sol


solHace un par de semanas estuve unos cuantos días en Madrid y, como siempre, Madrid me deparaba sorpresas, si bien no siempre son agradables. Precisamente una de las no agradables fue la noticia que me contaron y que pude comprobar por mí misma.

Sol ya no es Sol -me dijeron.
– ¿Cómo es posible? -pregunté asombrada.

Para los que no conozcan la extensa red de Metro de Madrid, les diré que Sol es la estación de Metro de la línea 1 que te deja en la mismísima Puerta del Sol.  Sí, sí, allí donde se organizó la vida y estancia del movimiento 15M y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Por tanto, estaréis conmigo que es un lugar emblemático por diferentes cuestiones: sede del movimiento 15M; lugar donde se encuentra la escultura del oso y el madroño icono  de la ciudad; punto geográfico del kilómetro cero; sitio de encuentro de miles de personas; lugar donde se encontraba la famosa DGS de triste recuerdo…vodafone_sol

Bien, pues dicho lo anterior, resulta que ahora la estación de metro de Sol, ya no se llama así -que se llamaba desde 1919 cuando se inauguró- sino que ahora se llama Vodafone Sol, por obra y gracia de un supuesto y jugoso acuerdo publicitario entre el Ayuntamiento de Madrid y la empresa de telecomunicaciones de dicho nombre.

No es que yo no quiera que el Ayuntamiento de Madrid obtenga ingresos -que buena falta le hace, dado el dinero que ha dilapidado- pero cambiarle el nombre a Sol, éso si que no me parece bien, eso no se hace.

Y, así, amigos míos me vine de Madrid, pensando en lo que diría nuestro querido alcalde, el profesor Tierno Galván, si se enterara que Sol ya no es Sol.

julio, 2013 © chelopuente


16 comentarios

Decepción


playa tumbonaLas vacaciones tocaban a su fin, pensaba, mientras tomaba el sol en una de las tumbonas de la playa de aquel hotel de lujo, donde había decidido pasar unos días, gastándose el dinero que no tenía. Por éso decidió que esa noche se pondría sus mejores galas y se tomaría una copa en la terraza de su lujoso hotel.

Se maquilló cuidadosamente, se puso un vestido vaporoso, en otro tiempo demasiado escotado quizá, pero había llegado el momento de hacer uso de él. Se subió en unas sandalias de tacón de vértigo, cogió el bolso y salió de su habitación dispuesta a iniciar  la caza.

Sentada en el sillón y delante de un gintonic, pensaba en que esa era su última noche para poder ligar. Cuando llegara a casa, necesitaba tener una historia apasionante que contar a sus amigas, y también se encargaría de que la información le llegara a su exmarido, que había tenido la desfachatez de marcharse con otra más joven.terraza

De pronto le vio, sentado en una mesa cercana a la suya, con porte elegante, atractivo y con ganas de compañía, estaba segura. Se sentía observada por él. Le hacía guiños para que ella reparara en él, pero ella se quería hacer desear, de forma que intentaba captar su atención haciéndose la interesante, y lo conseguía porque él no dejaba de hacerle guiños.

De pronto, vio como dirigía la mano al bolsillo de su chaqueta y a ella se le aceleró el corazón. Pensó que ya estaba. Ahora le escribiría una nota que le haría llegar con el camarero, invitándola a su mesa.

Enfadada, se levantó bruscamente, cogió el bolso y se marchó decepcionada. Del bolsillo de la chaqueta, él había sacado un frasco de gotas que se puso en los ojos para tratar la conjuntivitis que le martirizaba los ojos.

Chelo Puente – mayo, 2013

Si lo que quieres realmente es leer una buena historia, pásate por lalibreriadechelo.com