La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


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El olivo


el olivo

Cartel de la película

Título original: El olivo
Año: 2016
Duración: 100 min.
País: España
Directora: Icíar Bollaín
Guión: Paul Laverty
Música: Pascal Gaigne
Fotografía: Sergi Gallardo
Reparto: Anna Castillo, Javier Gutiérrez, Pep Ambrós, Manuel Cucala, Miguel Ángel Aladrén
Productora: Coproducción España-Alemania; Morena Films / Match Factory Productions.

Alma (Anna Castillo) es una joven de 20 años que trabaja en una granja de pollos en el interior de Castellón. Su abuelo es la persona que más le importa en este mundo pero este dejó de hablar hace años,  para la sorpresa de todos.

Alma está obsesionada con la idea de que lo único que puede devolverle el habla a su abuelo es recuperar el olivo que vendió la familia contra su voluntad hace 12 años. Para ello, Alma se embarca en un viaje junto a su tío, que está arruinado por la crisis, su compañero de trabajo, unos amigos y el resto del pueblo para viajar hacia algún lugar de Europa donde está el monumento del olivo.

 

El olivo quizá no sea una gran película, quizá sea una especie de cuento entre el abuelo, la nieta y su olivo, quizá, pero sobre todo a mí me ha parecido una bonita fábula sobre la unión entre el hombre y la naturaleza, sobre el amor a la tierra y el de una nieta por su abuelo, que le hace embarcarse en un viaje que es una auténtica locura. 
En su momento leí que Icíar Bollaín, o mejor dicho, Paul Laverty había creado un guión en el que parecía hacerse un guiño al Quijote, a su locura, a ese viaje que simula una lucha contra los molinos de viento.
A mí la película me ha gustado, aunque es cierto que creo que no es de las mejores películas de mi admirada Icíar Bollaín.

¡Buen cine, amigos!

 

 

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El barreño azul


barreño azul

el barreño azul

El paisaje pasaba rápido a través de la ventana del tren. Atrás iban quedando los campos que, de forma tan bella, describió el gran poeta Machado en sus versos. Mientras, ella, con la mirada perdida en el cristal recordaba los días vividos.

Como cada verano, desde hacía unos años, pasaba unos días acompañando a sus padres en la casa familiar, que siempre acogía a todos y donde todos eran bien recibidos. En esos momentos disfrutaba de todos ellos, de la naturaleza y de la tranquilidad, rodeada de tantas personas queridas. Ahora regresaba a casa y al mismo tiempo volvía de casa.

Hacía unos días -cuando llegó- descubrió en uno de los cuartos de baño el barreño azul de los niñosy pensó que no era posible que aún existiera aquel objeto que había sido la bañera de todos sus sobrinos y de sus propios hijos. En resumen, había sido la bañera de los bebés de la familia.

En ese preciso momento desfilaron por su memoria multitud de imágenes, que pasaban como una sucesión de fotogramas, y que se remontaban a la infancia de sus sobrinos e hijos cuando pasaban parte del verano con sus abuelos: los chapuzones en el río, las carreras en bici, las lecturas de la siesta, las meriendas en el monte, los disfraces, los juegos en la calle después de cenar…

Estaba tan sorprendida que le preguntó a su madre -convertida en abuela y ahora también en bisabuela- y la madre le respondió que sí, que estaba nuevo porque lo había guardado en el desván envuelto en una colcha vieja y que era el barreño que compró cuando estaba a punto de nacer su primer nieto y relató detalladamente el momento de la compra. ¿Te acuerdas? le preguntó a su marido, el hombre con el que llevaba compartidos los buenos y los malos momentos de toda una vida, desde hacía casi setenta años. Pero él, sentado en su sillón, no se acordaba.

Ella seguía observando la escena y a sus padres -nonagenarios ya- y veía sus miradas embelesadas, siguiendo con emoción la alegría de los primeros pasos de su bisnieto y la primera sonrisa que les regalaba su bisnieta, mientras su madre acariciaba la barriga que cobijaba a su tercer bisnieto, que nacería antes de que llegaran las nieves.

Cuando ella levantó la mirada se encontró con la de su hermana, que también observaba la escena desde otro punto del gran salón. No hicieron falta palabras, sólo una leve sonrisa mezcla de alegría, emoción y nostalgia, con la que ambas -convertidas ya en abuelas- se dijeron que había llegado el momento de hacer el relevo, que había llegado el momento de cuidar de la familia y del barreño azul de los niños para que siguiera siendo la bañera de los bebés de la casa.

 octubre, 2014 © chelopuente


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Campos de Castilla 21


El pasado día 22 de febrero se cumplieron 75 años de la muerte de

ANTONIO MACHADO

y hace unos años le rendí homenaje creando un álbum de fotografías con sus versos.

Un recorrido por los Campos de Castilla de la mano de Antonio Machado,
que amó Castilla tanto como a su Sevilla natal,
y cuyos restos reposan en Collioure… frente al mar.

... la tierra que ama el santo y el poeta,  los buitres y las águilas caudales...

… la tierra que ama el santo y el poeta,
los buitres y las águilas caudales…

julio, 2014 © chelopuente


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Las lágrimas de San Lorenzo


las lagrimas de san lorenzo

 

Las lágrimas de San Lorenzo

Julio Llamazares

Edit. Alfaguara

Leer a Julio Llamazares siempre me ha producido un inmenso placer, desde que le leí por primera vez cuando me sumergí de lleno en La lluvia amarilla. Después vinieron Luna de lobos, El cielo de Madrid y Tanta pasión para nada. Y ahora he vuelto a disfrutar, con Las lágrimas de San Lorenzo, de su forma tan poética de escribir.

Un profesor de universidad de Lengua y Literatura española, que ha pasado toda su vida rodando por Europa y sin echar raíces en ninguna de las ciudades en las que ha vivido, regresa a Ibiza, el lugar donde pasó sus mejores años de juventud, para pasar unas vacaciones con Pedro -su hijo de 12 años, al que apenas ve porque vive en París con su madre- y al mismo tiempo asistir a la lluvia de estrellas de la mágica noche de San Lorenzo.

Juntos -sentados en una manta- contemplan el cielo lleno de estrellas, de esas estrellas que representan a cada una de las personas queridas que ya no están entre ellos. Así pues, el cielo estrellado, el recuerdo del  olor a campo y el mar agitando las olas, se confabulan para que acudan a su memoria los recuerdos de los días felices del pasado, de la amistad de Otto y Daniel, de los amores de Nadia, Tanja, Carolina, Marie… sobre todo Marie, su gran amor y madre de su hijo.

Los recuerdos, la imaginación y sobre todo la melancolía, dan como resultado una historia emocionante de recuerdos, de padres, de hijos, de amantes, de amigos, de encuentros, de despedidas, de huidas… Una simbólica historia sobre los paraísos y los infiernos que fueron parte de su vida.

Una magnífica y emocionante novela que nos habla fundamentalmente de la fugacidad del tiempo, de la memoria, para lo que recurre a versos de Catulo, esos versos que han acompañado al protagonista en su peregrinar por tantas universidades europeas, donde cada año él era más mayor pero sus alumnos tenían siempre la misma edad de la juventud. Una preciosa metáfora de las lágrimas de la humanidad simbolizadas en Las lágrimas de San Lorenzo.

¡¡Feliz lectura, amigos!!

Copyright de la reseña  lalibreriadechelo.com