La librería de Chelo

Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.


13 comentarios

Invents. Idees que canvien vides.


ImprimirDesde el 9 de octubre y hasta el 23 de febrero próximo, se muestra en Caixa Forum de Barcelona, la exposición que lleva como título Invents. Idees que canvien vides (Inventos. Ideas que cambian vidas) y comisariada por José María Medina.

La muestra seleccionada para la exposición reúne algunos de los trabajos más destacados en las zonas de África, Asia y América Latina, todos ellos enfocados a mejorar un poco la vida de los 4.000 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza.

Todas y cada una de las piezas expuestas tienen un objetivo común, que es dar solución a lasluz solar necesidades más básicas de esta extensa población tan vulnerable.

Verdaderamente todos los objetos que se muestran en esta exposición tienen un gran valor en sí mismos y además están fabricados con escasísimos medios, pero de todos ellos, yo destacaría dos que me llamaron la atención especialmente, quizá porque pienso que el agua es el recurso natural más necesario para vivir.

Uno de ellos es la Botella de luz solar, que utiliza el agua y sus reflejos como difusor de la iluminación natural. Se coloca la botella de plástico transparente -llena de agua- en el techo de la transportador de aguavivienda. La mitad superior de la botella recibe la luz del sol y la refleja hacia la parte inferior, lo que hace que proporcione una iluminación similar a la de una bombilla de 50 vatios.

El otro invento que llamó más mi atención fue el Transportador de agua Hippo Roller, que proporciona una solución para transportar hasta 90 litros de agua en un solo viaje. Para fabricarlo se necesita un barril cilíndrico al que se le incorpora un mango que permite maniobrar y rotar con facilidad el contenedor. Huelga decir la importancia de este objeto en poblaciones africanas donde conseguir un cántaro de agua supone andar varios kilómetros y las necesidades de abastecimiento obligan a hacer varios viajes al día.

Estos inventos -como vemos- además de solucionar algunas tareas cotidianas de las poblaciones más desfavorecidas, son ejemplo de desarrollo sostenible, ya que en la mayoría de los casos se fabrican con materiales reciclados.

La exposición, además, ofrece una posibilidad interactiva al visitante, dado que hay espacios donde se le anima a desarrollar su capacidad creativa, ofreciéndole la posibilidad de que deje una idea de este tipo. En fin, una exposición muy interesante de ver y de que vean nuestros niños y jóvenes.

noviembre, 2013 © chelopuente


6 comentarios

Volando voy… volando vengo…


Siempre me pregunto lo mismo y aún no he encontrado respuesta. La pregunta es por qué la gente prefiere hacer una cola -de pie- unos 20 minutos aproximadamente, mientras espera que se abra el mostrador de embarque, en lugar de esperar sentado a que llegue el momento.

Hay quien ya se lo sabe y no hace cola porque hará viaje de ida y vuelta en el día, y -en ese rato- da tiempo a hacer alguna cosilla, la última llamada de teléfono, los últimos retoques a la presentación, consultar las notas de argumentación, hojear la prensa o simplemente pensar en las musarañas, como hacía yo, que ya llevaba los deberes hechos.

Aquella pareja de mediana edad estaban los primeros de la fila, llevaban más de media hora allí clavados y eso me hizo pensar que tendrían algún interés recóndito para entrar los primeros en el avión, o quizá querían elegir el mejor sitio, suponiendo que haya un mejor sitio.

Como yo hace tiempo que decidí evitar hacer cola (siempre que pueda), embarqué de los últimos, junto a otros dos rezagados que ultimaban detalles. Cuando llegamos a la escalera de subida al avión, vemos que están totalmente atascadas las dos entradas y cuando accedo al avión… ¿qué ven mis ojos?… la pareja que entró de los primeros, aún andan por el pasillo tratando de encontrar un sitio que les agrade, y por tanto, atascando el acceso al resto del pasaje. Los auxiliares de vuelo intentan que se coloquen ya de una vez, pero no hay manera de que ello ocurra. Al final, cada uno del resto, nos acomodamos en el sitio que nos parece mejor, o simplemente en el que queda libre, y ellos siguen sin sentarse, y claro, ahora ya no quedan dos sitios juntos.

Los auxiliares de vuelo lo siguen intentando, y la señora protesta… ¡cómo voy a dejar a mi marido aquí solo!... y entonces se oye la voz de un chico que, desde la otra punta del avión, grita… ¡señora, que son 50 minutos de vuelo, nadie le va a robar a su marido, siéntese ya por dios! y así, con unas risas, empezamos el día un poco más alegres, y volamos más risueños…

Chelo Puente – enero, 2011

 

http://www.youtube.com/watch?v=7lOEsFE_iPk


3 comentarios

Decía mi abuela…


 

Decía mi abuela que para descansar sólo había que cambiar de trabajo, y éso es lo que solemos hacer en las vacaciones. En lugar de pasar los días en la rutina cotidiana, cambiamos nuestro trabajo.

Aprovechamos los días de nuestras merecidísimas vacaciones para viajar, por ejemplo. Si decidimos visitar alguna nueva ciudad, exprimimos nuestro tiempo al máximo. Si podemos, tomamos el primer vuelo (madrugón garantizado) y nos volvemos en el último, por aquello de aprovechar al máximo. Madrugamos para ponernos en marcha, caminamos por la ciudad -plano en mano- todo lo que nuestras fuerzas nos permiten, porque de todos es sabido que pateando las calles, es como mejor se conoce un lugar. Cuando tomamos un medio de transporte, lo hacemos por necesidad, porque la distancia es demasiado larga, o bien porque queremos tener -también- una opinión sobre ellos, es entonces cuando nos preguntamos si será muy diferente el Metro de Londres del de Madrid, por ejemplo y empezamos a bajar las escaleras.

Y así vamos disfrutando de nuestros días libre -al menos yo los disfruto así- por partida triple. Primero: preparando el viaje. Segundo: viviendo el viaje. Tercero: recordando el viaje.

Finalizada nuestra andadura, regresamos agotados, habiendo trabajado un montón, pero con esa carita de satisfacción de haberlo pasado genial y con fuerzas para empezar una nueva vuelta al cole.


4 comentarios

Iguales pero diferentes…


 
Un sonido insistente me distrae de la lectura. Aparto la vista y a pocos metros observo a un nene rubito de unos cinco años -de pie frente a su mamá- llora bajito pero desconsaladamente, casi no se le oye. Su madre permanece sentada en la toalla, impasible, sin que ningún músculo de la cara denote expresión. Sólo le dice una frase en un idioma que no entiendo, creo que es noruego o finés. El niño sigue llorando desconsolado.
 
Al otro lado, otro niño de la misma edad llora también desconsoladamente…
 
– Buaaaaaaaa. Cómprame un heladooooooo -grita el pequeño.
– He dicho que no -le dice su madre.
– Buaaaaaaaa, ya no me quiereeeeees.
-¡¡No te voy a querer, si te he parido!! -y le abre los brazos.
El niño acude a su abrazo y se cobija en su pecho tamaño amarcord.
– ¿Esta tarde me lo vas a comprar? -insiste el nene.
– Esta tarde te lo compraré si te comes toda la merienda, pero ahora no.
y el niño deja de llorar y sale corriendo al agua, a saltar olas.
 
Yo también me voy al agua -me encanta saltar olas- y cuando salgo, el pequeño sigue saltando y riendo bajo la mirada atenta de su madre en la orilla, que le abraza cada vez que le tumba una ola. El nene rubito sigue llorando bajito y deconsoladamente, y su madre continua impasible sentada en la toalla a un metro de distancia física, a una distancia socialmente correcta…
 
Chelo Puente, agosto 2011


2 comentarios

Hay algun@s queee…


 
Estamos esperando que salga en pantalla la vía de nuestro AVE y a mi lado está sentada una pareja joven con dos niños, una nena de unos siete años y un nene de unos cinco. El papá enseña a la niña como mirar en la pantalla la vía del tren, y, con el fin de tenerla entretenida -supongo- le dice que cuando salga la vía que les avise. Ella (la niña) se queda fijamente de pie mirando la pantalla unos segundos, hasta que decide volver a los asientos, coge la maletilla de ruedas, se la lleva delante de la pantalla, la pone horizontal y se tumba sobre ella -una niña con recursos, pienso.
 
Cuando se abre el control se forma una fila enorme, y yo estoy detrás de ellos. Un minuto después, un empleado indica que se abre otro control y que a partir de aquí -cuatro puestos delante de los nuestros- pasen al otro control. Curiosamente, un «señor» que estaba plácidamente sentado, se levanta cual resorte y se cuela literalmente delante de estos papás con los nenes. Los papás se miran y me miran, como diciendo «que fresco, no» pero no dicen nada. Me indigna la gente «aprovechona» así que, toco suavemente su hombro y…
 
– Disculpe, pero creo que no debe ponerse aquí… -le digo educadamente.
– No sé por qué no -me responde airado.
– Por tres motivos:
1 – porque no ha guardado su turno…
2 – porque no debería ponerse delante de estos señores que llevan niños pequeños y tienen preferencia…
3 – porque es pésima educación colarse…
¿le parecen suficientes, o le digo alguno más?
 
Salió de la fila y volvió a sentarse.
 
– Daba igual, pero ¡gracias! -me dice la mamá.
– De nada, es que no soporto la mala educación, ni a la gente que no tiene en cuenta a los niños…
– ¡¡Gracias!! -dice el papá mientras sale detrás del pequeño que ha echado a correr hacia las escaleras…

Chelo Puente, agosto 2011.


2 comentarios

No creas que…


Estaba hace unos días una tarde en la playa, cuando llegó una chica joven monísima y se quedó instalada cerca de donde yo estaba. Llevaba una camiseta que decía No creas que porque vengo sola…»en la parte delantera. El mensaje atrajo mi atención, y disimuladamente esperé a que se diera la vuelta, por ver si continuaba la frase, y efectivamente continuaba en la espalda … quiero ligar contigo, de forma que si unimos ambos mensajes, el texto completo sería «No creas que porque vengo sola, quiero ligar contigo». Qué curioso -pensé- porque -realmente- puede ser una forma de ahuyentar o de todo lo contrario, de captar la atención.

Cuando ya estaba sentada, tomando el sol, se le acercó un chico -más bien feito- que estaba relativamente cerca…

– Es una pena, porque yo tengo momentos en que soy encantador… no muchos, pero algunos sí y podría charlar un rato contigo -le dijo.
– Pues a mí me encantaría charlar un rato contigo… por simpático y por agradable -le contestó.

Unas horas después -cuando el sol se ponía sobre las aguas mediterráneas- recogí mis cosas y me dispuse a marcharme de la playa. Volví la mirada y vi que aquellos dos jóvenes seguían en animada conversación, quien sabe si haciendo planes para cenar juntos aquella noche…


4 comentarios

A través del espejo…


 

Sólo llevo cinco horas de vacaciones, pero ya lo tengo todo preparado, así que decido irme para la estación, no vaya a ser que me pase como el otro día que tuve que correr para coger mi AVE. 

Tomo un taxi que me llevará hasta la estación. Parados en el siguiente semáforo se inició esta conversación:

– ¿Ya terminó sus vacaciones? -me pregunta el taxista.
– No, que va… si las empiezo ahora – le respondo.
– Ah, perdón, es que me pareció que las terminaba -me dice mirándome por el retrovisor.
– ¿Y éso?
– Porque tiene usted cara de tranquilidad, y generalmente la gente que empieza las vacaciones, tiene cara estresada.
– Supongo que pensar en unos días de vacaciones, me da tranquilidad.
– ¿Sabe usted? a través de este espejo, se ven muchas cosas.
– Ya imagino…
– Uno sabe enseguida, si la persona va a una reunión importante, si va de compras, si está triste, si viene de vivir un buen momento… muchas cosas se ven, por no decirle las cosas que me cuentan, que a veces me pienso que soy como un confesor…
– ¿Sabe?, mi abuela hubiera dicho que la cara es el espejo del alma -le digo con una sonrisa.
– ¡Ve!, además tiene usted una bonita sonrisa.
– Muchas gracias.

Chelo Puente, agosto 2011