La librería de Chelo

Aquí encontrarás comentarios de libros, poemas, música, lugares mágicos, homenajes, momentos inolvidables, pensamientos, reflexiones y ficción. Un lugar dedicado a las palabras, también a las tuyas, a las que desees dejarnos.

Que nadie interrumpa tu lectura.

4 comentarios

Querido amigo:

Hace tiempo que no te escribo, ya lo sé, pero es que ya sabes el lío que me traigo entre manos y, claro, no me da tiempo a escribirte nada. Pero hoy te voy a contar una cosa que le pasó a una amiga mía, y que me contaba la otra noche que cenamos juntas.Mi amiga vive en un sitio que tiene mar, en un pueblo precioso, y a su marido le gusta mucho ir de pesca, así que tienen un bonito velero en el que -cuando puede- sale a pescar. Pues resulta que un día mira lo que le pasó… no a su marido no, a ella.

Pues resulta que una mañana, su marido vuelve a casa después de varias horas de pesca, y como había madrugado mucho y estaba cansado se acostó a dormir, así que mi amiga decidió irse con el barco un rato cerca de la costa, lo pararía, se tumbaría en la cubierta y se pondría a leer. Así lo pensó y así lo hizo. Estaba ella tan encantada leyendo su libro cuando se le acercó una lancha de un guardacostas, y le dijo…

– Buenos días, señora. ¿Qué está haciendo?
– Leyendo un libro -responde ella, pero pensando ¿no es obvio?
– Señora, está usted en zona restringida para pescar -le dice el guardacostas.
– Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo, como puede observar -le responde mi amiga.
– Sí, pero tiene todo el equipo, y por lo que veo, podría empezar a pescar en cualquier momento, así que tendré que llevármela y detenerla.
– Si hace éso, le tendré que acusar de abuso sexual -le dijo mi amiga.
– ¡¡Pero si ni siquiera la he tocado!!
– Es cierto, pero tiene usted todo el equipo, y por lo que veo, podría empezar en cualquier momento. 
– Disculpe, que tenga un buen día, señora.

Y el guardacostas se fue en su lancha y mi amiga siguió leyendo su libro, sin ningún cargo de conciencia porque claro, ella quería seguir leyendo, no que la detuvieran por leer.Ya ves, parece que estuviera prohibido leer en un velero. Bueno, otro día te escribo otro poquito más.

Besitos.

Chelo Puente – mayo, 2012.
 
Anuncios

Autor: Chelo Puente

Aprender que con certeza, nada tengo que no me des, a conseguir que el corazón se conmueva siempre por el frágil gesto de la belleza. Aprender que sólo soy si tú existes, y es esta la medida que quiero y me define. Aprender para saberse desprender, he aquí el viejo secreto. Aprender... (Fragmento de "Aprendre", poema de Lluis Llach)

4 pensamientos en “Que nadie interrumpa tu lectura.

  1. Jajajajaja, todo el equipo…! Yo también tengo todo el equipo…! Pero de Golf…. jajajaja que bueno…

  2. Reído el jueves tarde, pero reído, leído, disfrutado, compartido y twitteado (ahora que tengo cuenta y lo únido que sé hacer con ella es darle a todo botón del pajarito que me encuentro), que este texto no se puede dejar aquí solo sin hacer sonreir a nadie más. Muxu!

Déjame tu comentario, gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s